Desafiando Suposiciones

By Nathan Comerchero (PCV in La Libertad)
Feb. 20, 2024

Mientras hacía trabajo voluntario en mi pequeño pueblo peruano, tuve la oportunidad de asistir a una pelea de gallos, un evento que, al crecer, había visto como bárbaro y cruel. Y antes del evento, estas seguían siendo mis opiniones, pero decidí ir al evento con la mente lo más abierta posible, y resultó ser una experiencia reveladora que arrojó luz sobre la comunidad y la importancia de las reuniones comunitarias.

Mi pueblo que no atrae mucho turismo a pesar de sus pintorescas vistas, estaba lleno de emoción el día de la pelea de gallos. Personas de comunidades cercanas habían venido para un fin de semana de celebración que comenzaría con la pelea de gallos. Intrigado pero vacilante, decidí asistir para entender mejor la cultura local. A medida que se desarrollaba el evento, me di cuenta de que la pelea de gallos no era simplemente un espectáculo brutal sino una importante reunión social para la comunidad.

El ambiente era vibrante, con familias y amigos que se reunían para disfrutar. La pelea de gallos en sí misma era más que una simple competencia; era una tradición de larga data que unía a las personas y fomentaba un sentido de unidad y camaradería.

Cock fighting

Al observar, descubrí que, para los lugareños, el evento no se trataba solo de las peleas. Era más bien una celebración comunal, que proporcionaba un espacio para la expresión cultural y un momento para comer deliciosa comida con vecinos y familiares. Los aldeanos compartieron su comida conmigo y me pusieron al día apasionadamente sobre el funcionamiento de las peleas de gallos, las razas, las apuestas y las reglas, lo cual me costó un poco entender debido a todo el nuevo vocabulario que me lanzaban.

A través de conversaciones con los lugareños, aprendí que las peleas de gallos tenían profundas raíces históricas en su comunidad. Era una tradición transmitida de generación en generación, y no se trataba de crueldad sino de una experiencia cultural compartida que jugaba un papel en la definición de su comunidad, aunque la crueldad a veces era difícil de evitar.

Al final, asistir a la pelea de gallos me enseñó una valiosa lección sobre la comprensión cultural. Lo que inicialmente parecía bárbaro se transformó en una oportunidad para presenciar la fuerza de los lazos comunitarios y la importancia de las tradiciones para fomentar la unidad. Desafió prejuicios y enfatizó la importancia de ser de mente abierta y mantener el respeto por otras culturas, especialmente durante mis próximos dos años de servicio.