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Paul D. Coverdell World Wise Schools

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Las Consecuencias del Huracán Georges

In the Aftermath of Hurricane Georges (Spanish Version)

Region
The Caribbean, Dominican Republic
Type
Personal Essay

El Huracán Georges, que azotó a la Republica Dominicana el 22 de septiembre de 1998, fue una experiencia determinante en mi vida. Era mi tercer huracán, pero personalmente nunca había visto, escuchado, o sentido vientos de 150 millas por hora. Si Dios quiere, nunca más volveré a sentirlos.

Opté por quedarme en mi lugar de estadía, Hato Mayor del Rey, y por cinco horas, sin parar, Georges rompió, tiró, y destruyó esta área. Ochenta por ciento de las 50,000 a 60,000 casas en este pueblo fueron dañadas o destruidas; 30 por ciento de las más de 80 escuelas en el distrito fueron destruidas y 30 por ciento gravemente dañadas. Jamás había presenciado tanta destrucción por una fuerza natural. Alrededor de las cuatro de la tarde, el viento y la lluvia se habían calmado lo suficientemente para que pudiéramos salir y mirar la destrucción. Me había quedado con amigos y un tercio del techo de zinc había desaparecido. La lluvia torrencial entraba por todos lados.

La vecina de la calle de enfrente tenía una de las pocas casas con techo de concreto y cuando nos vio, inmediatamente nos dijo que trajéramos lo que pudiéramos salvar a su casa. Fácilmente había de 30 a 40 personas en su casa modesta, pero entre todos recolectamos más y más ropa, y también ropa de cama. Todos trajeron cualquier tipo de comida que podían encontrar para que todos comieran. (Me acuerdo que contribuí con pan, queso, café y Honey Nut Cheerios.)

Nosotros sabíamos que por mucho tiempo, no iba haber electricidad, pero al tercer día sin agua, esto fue crítico. Mis amigos y yo teníamos pocas reservas y todos recolectábamos lo que más podíamos del agua de lluvia. De vecino a vecino a veces solamente había lo suficiente para preparar el café o hervir una olla de arroz.

En Hato Mayor, el Peace Corps estableció tres centros de distribución para comida, rentó una camioneta grande e hizo cuatro viajes de ida y vuelta de Santo Domingo a áreas rurales para repartir 7,000 bolsas de comida. Mi amigo, un maestro de la escuela, otro amigo y yo trabajamos 15 horas al día sin escuchar ninguna queja. La gente estaba sufriendo y ellos encontraron una manera de cómo ayudar. No necesitaban otro incentivo.

Mi jefe de la oficina de Peace Corps me pidió que hiciera una inspección de las escuelas y calculara las posibilidades de reparación. El mismo mes después de Georges, se puso en efecto un programa integral a través de donaciones. Peace Corps suministró materiales para reparar ocho escuelas rurales y las comunidades proporcionaron la mano de obra gratis. También contacté las escuelas privadas de Santo Domingo, las cuales generosamente dieron libros y materiales para reemplazar lo que se había perdido o destruido. Al final de 1998, 1,500 estudiantes rurales habían regresado a las escuelas renovadas. El programa del Peace Corps que reparó escuelas, dañadas por el huracán, fue un ejemplo perfecto de juntar la fuerza de la comunidad para una causa común.

En las reuniones de la comunidad antes de renovar las escuelas, trabajamos con los líderes comunitarios y organizamos comités. El resultado fue impresionante. Había gente clavando láminas de zinc para el techo nuevo de la escuela mientras que otros pintaban, reparaban ventanas y trasportaban los escombros.

Fui muy afortunada de haber podido tomar parte en todo esto, de haber podido ser testigo de primera mano de la generosidad y preocupación de un ser humano a otro. 

About the Author

Mary Bosy

Mary Bosy served as a Peace Corps Volunteer in the Dominican Republic from 1997-1999.

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