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Paul D. Coverdell World Wise Schools

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El Verdadero Precio Del Café

Region
Central America and Mexico, Honduras
Type
Letter

Enero es el "mero mero," o el tiempo mas conocido por cosechar, para la temporada del café en Corquín. Todo lo que había escuchado con relación a ésta es cierto: la cosecha es lo más importante que pasa en Corquín cada año. A pesar del frío y la lluvia vienen forasteros de todas partes en sus coches y con sus negocios, sin importarles mucho en qué condiciones vivirán ni trabajarán durante las próximas semanas, por un pago que será relativamente poco. El año pasado fue malo para mucha gente. ¡Los precios del café tuvieron una baja de treinta a cuarenta centavos la libra! Este año se cosechó solamente la mitad del año anterior. Aparte de que el frío fuera la causa de la escasez de mano de obra, los árboles comenzaron a botar el fruto, amenazando así la salud de éstos para las próximas siembras. Sin embargo y a pesar de todo, la cosecha y todos los procedimientos relacionados con el café siguen siendo lo más importante que ocurre en Corquín anualmente. Los capataces de las fincas cafetaleras trabajan, desde la madrugada hasta las nueve o diez de la noche, dirigiendo a los cosecheros en como se lava, se despulpa y se seca el grano y luego el proceso de como se empaca éste para la venta. La gente del pueblo que se queda en casa cocina para luego vender la comida a los cosecheros.

El proceso de cultivar y cosechar el café termina con una contaminación muy grande de los ríos y riachuelos de Corquín, además de las aguas que corren río abajo. Este año, el departamento medioambiental de la alcaldía y la organización de la ODECO, trataron de imponer nuevas reglas y sanciones para que los impactos medioambientales fueran de menor escala. Obviamente, uno de los mayores problemas es que la gente tala los bosques para la siembra del café. Otro es el de "las aguas mieles" que se derivan después de lavar la pulpa del café. Aún otro más, el de los miles de cosecheros que anualmente habitan las cabañas temporales que las fincas cafetaleras les ofrecen y en donde las condiciones básicas dejan mucho que desear. Duermen en suelos de tierra, cocinan donde pueden y hacen sus necesidades fisiológicas donde no hay servicios sanitarios. Algunas fincas proveen letrinas pero otras no. Además, como los trabajadores no tienen éstas en sus casas, no están acostumbrados a este tipo de sanitarios, aparte de que no les gusta tampoco. Si uno nunca ha estado expuesto a servicios sanitarios, es difícil acostumbrarse a usarlos por un corto período de tiempo, que es lo que duran los cortes del café.

Estos problemas son graves y complicados. La mayoría de nosotros no somos visionarios que pensamos en términos a largo plazo ni mucho menos en el impacto que nuestras acciones tendrán globalmente. Requiere trabajo convencer a alguien que no se debe talar árboles cuando su familia necesita la leña para cocinar todos los días. El café es la única fuente de ingreso para la mayor parte de la población. A esta gente lo único que les preocupa es lograr el precio más alto de la cosecha de hoy por lo que no piensan en las enfermedades que ellos o sus vecinos puedan desarrollar en un futuro debido a la contaminación del agua. La mayoría de nosotros no pensamos en la conexión que existe entre las acciones cotidianas y el hecho que ya no hay peces en los ríos o que la brisa que soplaba entre los árboles ya no la hay por falta de éstos.

Consideremos el caso de mi amiga Juanita, una viuda de cincuenta y cinco años de edad, que maneja unas hectáreas con la ayuda de unos cuántos. Durante el tiempo de cosecha, Juanita camina una hora diaria cuesta arriba hacia su finca. No tiene estanque para el tratado del agua y las familias que viven en su propiedad no tienen servicios sanitarios. Como muchas mujeres, ella no asiste a las reuniones de la comunidad donde los hombres hablan y se enteran de los problemas. Juanita está demasiado ocupada cuidando de su finca y sus nietos, además de que posiblemente no la invitan a las reuniones tampoco.

La alcaldía decretó que todos los propietarios de fincas de café tenían que tener cierto número de letrinas para los trabajadores. También tenían que construir un estanque para tratar las aguas después del lavado del café. La alcaldía procura hacer un esfuerzo para que estas leyes se lleven acabo; pero mucha gente se molestó o simplemente las ignoró. Las autoridades garantizaron anonimato para quién quisiera denunciar al vecino que no siguiera las nuevas leyes. ¡Obviamente el anonimato no existe en Corquín! ¡Todos somos familia! ¿Quién va a ir a denunciar a su primo? A pesar de todas estas incertidumbres, tengo la esperanza de que este programa influya positivamente a la gente, pero no me sorprenderé si tiene poco efecto.

Algo muy positivo que se ha implementado en nuestra área es que hay varias fincas modelo, donde los cafetaleros usan fertilizantes y pesticidas orgánicos y practican nuevas técnicas para la conservación de los suelos. Ellos reciben entrenamiento en como crecer y procesar el café de una manera sana, que evite la contaminación medioambiental, y en como cultivar plantas y árboles en sus cafetales. Su trabajo es ejemplar para el resto de las comunidades.

Tengo esperanzas para la resolución de nuestros problemas medioambientales. Como no puedo hacer mucho con relación a la contaminación que ocasiona la cosecha del café, me enfoco en un problema más visible y vital—la basura. Durante los cortes de café, invité a un grupo de niños a mi casa para hacer rótulos con el tema medioambiental. Ellos hicieron dibujos y yo escribí mensajes como "Por favor no botar su basura al río" "Yo amo Corquín, ¿Y tú?" "Un Corquín limpio es un Corquín bello". Luego los niños, con el permiso de los dueños de las tiendas del pueblo, colgaron los rótulos en cada una de ellas. Después hicimos proyectos de arte usando los papeles de dulces que habíamos encontrado en las calles. Durante los últimos meses, hemos hecho caminatas a nuestras fuentes de agua, hemos visto los efectos de los incendios forestales, y hemos continuado con nuestra campaña de rótulos. ¡Pasos pequeños - pero es un comienzo!

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